Grandes contingentes militares y policiales reprimen a la población durante los toques de queda en las noches en muchos barrios en Tegucigalpa y San Pedro Sula. Solo en el Hospital Escuela en la capital los heridos llenan un piso completo y sus heridas representan disparos de balas y toletes que ahora no son de madera sino de tubo de hierro, según los médicos que atienden a los heridos.