Jul 8, 2013

La realidad virtual y la realidad real

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8 de julio 2013

Fuente: Barómetro Internacional

Por Miguel Guagliianone

Vivimos en un mundo de engaños. La red corporativa mundial de medios de comunicación nos proporciona diariamente a nivel global una información e interpretación del mundo “natural” y cotidiana, que define como es la “realidad” para una gran parte de los habitantes del mundo. Siete grandes corporaciones (que no son sólo de la comunicación, sino inmensos complejos corporativos de múltiples intereses, todos relacionados entre sí en una estrecha red) elaboran y proporcionan entre el 85% y el 90% de la información que se maneja en forma pública.

Pero lo más grave es que no sólo preparan y emiten casi toda la información, sino que además establecen toda una cosmovisión que incluye valores, supuestos existenciales y principios éticos y estéticos. Una cosmovisión que determina la manera como una gran parte de la población del planeta (fundamentalmente lo estratos medios, tanto de los países centrales como de las periferias) debe entender el mundo y vivir. Este sistema constituye el más complejo experimento de dominación que la humanidad haya conocido. Para nosotros se concreta entre otras cosas en la creación de lo que llamamos (y vamos a ver por qué) la “realidad virtual”.

La mejor forma que tenemos para desentrañar la madeja bajo la cual se oculta este sistema (que además de ser hegemónico y totalitario está absolutamente invisibilizado por la propia dinámica comunicacional que manejan los medios corporativos), es trabajar sobre ejemplos concretos de esa realidad oculta. Si bien como decíamos es un sistema totalizador, que comprende innumerables facetas que van desde los “hechos y acontecimientos” hasta los sistemas de valores, las creencias y las emociones, podemos ir poco a poco (como quitando capas a la cebolla) considerando comparativamente ejemplos de cada una de estas múltiples caras para dejarlo al descubierto.

Vamos en esta ocasión a trabajar con algunos supuestos que tienen que ver con la realidad geopolítica global, y que los medios corporativos manejan como “reales y naturales”, tanto a nivel de política informativa, como a manera de categorías de análisis empleadas por sus analistas sociales y políticos, o como “verdades evidentes y obvias” en sus programas de opinión, y que también son utilizados “entre líneas” en cualquier otro tipo de expresión comunicacional, como sustento del punto de vista que manejan. Y vamos a comparar cada uno de estos supuestos en sus dos versiones: la realidad virtual que manejan los medios, y la realidad real que todos vivimos:

La “comunidad internacional”

Realidad virtual: Nos dicen los medios corporativos que existe una “comunidad internacional” de naciones –que a veces se focaliza en la ONU– y que está constituida por la mayoría de los países del mundo, que están todos de acuerdo en unas reglas de juego básicas y que funcionan por consenso en gran armonía. Esta comunidad internacional vela por las buenas relaciones entre los países, se comporta como analista y juez de los gobiernos y de las acciones de las naciones (en otras palabras dice quienes son los buenos y quiénes son los malos) y en general maneja un Código de Derecho común a la humanidad. Determina y vigila además delitos globales (como el narcotráfico, el terrorismo o el grado de “libertad y democracia” en cada país).

Realidad real: No existe esa “comunidad internacional”. En el juego de la geopolítica solo interactúan los distintos sistemas de poder existentes. En la actualidad, después de la desaparición de la Unión Soviética, solo existe una superpotencia que intenta comportarse como el gendarme hegemónico mundial, a la zaga de la cual se mueven distintos grupos de países que obedecen y se pliegan a sus intereses y designios. Existen también un grupo de “países emergentes” que luchan por mantener una acción soberana y no tener que responder al centro de poder hegemónico. Este es el verdadero cuadro (el real) de la situación internacional. Esta es una situación muy clara y transparente para cualquiera que se interese en ella, pero que los medios de comunicación nunca la analizan y se encargan de volverla invisible, superponiéndole el supuesto de la “comunidad internacional”.

Aunque en estos tiempos se vienen produciendo hechos tan escandalosos que han logrado trascender por su importancia el silencio corporativo. Los medios –aún con versiones sesgadas– han tenido que reseñarlos y analizarlos, hechos tales como el espionaje electrónico a nivel global realizado por los Estados Unidos (y sobre todo en lo que atañe a sus aliados europeos), y la obediencia y sumisión automáticas de las instituciones de esos países de Europa a los organismos de inteligencia estadounidenses (trascendió que fue la CIA quien dio la orden a las distintas autoridades aéreas civiles), lo que produjo el incidente de las negativas de sobrevuelo al avión presidencial boliviano con el presidente Evo Morales a bordo, por parte de cuatro países “muy civilizados“, que violaron de un plumazo todo tipo de acuerdos diplomáticos establecidos en ese “Derecho Internacional“ que también aquí se muestra como parte de la realidad virtual.

La “democracia”

Realidad virtual: Dicen también los medios, que la democracia es el sistema de gobierno más perfecto que la humanidad haya inventado, que la crearon los antiguos griegos, y que la actual es una versión adaptada a los tiempos pero basada en aquel sistema. Por ser la forma de gobierno más “avanzada” (nunca es perfecta pero es la única que siempre es perfectible, dicen sus explicadores) es lo más natural que la “comunidad internacional” deba implantarla en todos los países del mundo, ya que es un sistema basado en la justicia y la libertad (en el cual se llega al poder por elecciones, es la gente quien elige a sus gobernantes).

La democracia no sólo es el sistema de los países más adelantados, sino que fieles el propósito anterior, deberá ser el sistema de gobierno de todo el mundo, por eso en su nombre se emprenden “guerras justas”, se apoyan movimientos insurreccionales que “la buscan”, o se tumban gobiernos que “no la respetan” (estos entrecomillados son expresiones usuales de los medios de comunicación corporativos, cuando se refieren a la democracia).

Realidad real: La democracia de que se habla todo el tiempo no es la democracia griega ni mucho menos. En la Atenas de Pericles (el apogeo de la democracia griega) lo que existía era un poder de decisión que estaba en manos de un estamento minoritario de la sociedad (menos del 10% de la población) el cual nadie elegía, sino al que se pertenecía por herencia o cooptación y que tomaba sus decisiones por asambleas en el Ágora o nombrando “representantes ejecutivos”.

La “democracia” a la que constantemente se refieren los medios, es la democracia representativa de partidos, un sistema político que se creó y consolidó en Europa en el Siglo XVIII cuando la Revolución Francesa. Este sistema se ha convertido (sobre todo en los países centrales) en un sistema cerrado, bi o tri partidista (con algunas excepciones como Italia), con candidatos puestos “a dedo” por las cúpulas cerradas de cada partido para que la gente luego los vote y con partidos que controlan el dinero o el poder del sistema electoral. No es entonces un sistema basado en la justicia y la libertad, sino que está basado en la distribución del poder y el predominio de intereses que impone el régimen de partidos.

No es tampoco perfectible, más bien en los últimos tiempos se ha anquilosado de tal forma que ha decantado una clase política ultraconservadora (se llame de derecha, centro o izquierda) que no responde más que a sus propias necesidades y para la cual las ofertas electorales son nada más que eso, ofertas oportunistas que después no se cumplen estando en el poder. Es que también una característica de esta “democracia” es que una vez que alguien es elegido, no existe forma legal de reclamar por su comportamiento, solo resta esperar a que cese su período. Mientras esté él vigente, los “representantes“ tienen la libertad de hacer lo que quieran.

Allí está como mejor ejemplo el presidente de España, Mariano Rajoy, quien no solo no ha cumplido ninguna de sus promesas de campaña, sino que viene tomando decisiones que afectan a todos los ciudadanos y que son absolutamente contrarias a esas promesas. Otra característica que nadie menciona (aunque alguna vez algún político muy pragmático pueda declararlo sin ambages) es que este sistema de gobierno tan promocionado, está indisolublemente unido al sistema de la economía de mercado.

No se considera democracia si no permite la “libertad de empresa” (libertad sin restricciones para el gran capital) o la “libertad de prensa” (libertad para los dueños de los medios). Curiosamente además, este es el tipo de régimen que intenta imponerse a países que no responden a la voluntad hegemónica, como Irak, Libia, Siria, Irán, pero cuya ausencia es absolutamente permitida en los regímenes “amigos“, como las monarquías absolutistas y hereditarias de algunos países del Medio Oriente (Yemen, Jordania, Arabia Saudita, Qatar, etc.) mientras se combaten también, por ser “populistas” o “democracias plebiscitarias“ aquellos nuevos intentos                 –sobre todo en Latinoamérica– por desarrollar sistemas alternativos (estos sí más democráticos) que mantengan una consulta constante a los ciudadanos o que establezcan métodos como el referéndum, que permitan al pueblo cuestionar la gestión de un representante elegido.                  

La ONU y los “Derechos Humanos”

Realidad virtual: Otro supuesto que se difunde por los medios de todo el planeta es que la comunidad internacional ha creado a la Organización de las Naciones Unidas como el foro central al cual todos los países pertenecen y que constituye un organismo que unifica a las naciones y permite llegar a consensos entre ellas, resolviendo disputas y preocupándose por los problemas generales de la humanidad, funcionando además como guardián de la paz y la legalidad internacionales.

Es una institución igualitaria donde todas las naciones tienen voz y voto, el mismo para cada una, no importa su tamaño. En 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas emitió una Declaración Universal de Derechos Humanos, que en 30 artículos específica los derechos básicos de todo habitante del planeta. Esta declaración según los medios de comunicación (y muchos libros) funciona como parte de un Código de Derecho Internacional que aceptan todas las naciones. También en su nombre (en defensa de los Derechos Humanos) se emprenden “guerras justas” y se tumban gobiernos que “no los respetan”.

Realidad real: La ONU no es una institución igualitaria para todas las naciones. Es una institución creada al finalizar la Segunda Guerra Mundial por los países que la ganaron, y su distribución de poder está estructurada de acuerdo a los intereses de estos países. Si bien en la ONU existe una Asamblea General donde cualquier nación miembro puede expresar libremente su posición, esta Asamblea no tiene ningún poder de decisión. Sus resoluciones no son vinculantes y realmente no funcionan (a menos que algunos de los países poderosos tenga algún interés especial en alguna de ellas) más que como declaraciones. El poder de resolución de la ONU –que le permite emprender guerras, intervenir en otros países, etc– está en su Consejo de Seguridad, donde cinco (5) naciones (las más poderosas) tienen un “poder de veto” que les permite controlar totalmente las decisiones de la institución. 

Los Derechos Humanos no constituyen artículos un código de Derecho establecido a nivel mundial, la verdad es que no pasan de ser en los hechos más que una mera declaración. Los países que más utilizan (sobre todo a través de los medios) el supuesto del Derecho Internacional y los Derechos Humanos, son precisamente aquellos que sistemáticamente los vulneran en los hechos. Los Estados Unidos, su principal adalid, mantiene cárceles secretas fuera de todo ámbito del Derecho (Guantanamo es solo una de ellas), ha institucionalizado la tortura y el asesinato selectivo, y las últimas denuncias muestran como intenta espiar a cada habitante del planeta y a qué grado llega su injerencia en los asuntos internos de otras naciones.

La soga nombrada en casa del ahorcado. Quien más utiliza el pretexto de la defensa de los Derechos Humanos (sobre todo para desestabilizar, conspirar, invadir e intervenir en otros países) es precisamente la nación que no sólo los infringe sistemáticamente, sino que lo reconoce oficialmente por boca del propio presidente Obama, que intenta con su retórica universitaria que tan buen resultado le diera en otros tiempos, mostrar cómo es más importante la “seguridad” que el respeto a los Derechos Humanos, con lo cual justifica esas acciones. Los estados europeos no se quedan atrás, aunque lo realicen en menor escala. Francia invade Mali sin dar explicaciones a nadie, en el fondo para defender sus intereses económicos (los de sus corporaciones) y mantener la extracción y el apoderamiento de los recursos naturales que increíblemente, después de cinco siglos de depredación, todavía África conserva. Inglaterra viola todos los tratados intentando extraer recursos naturales de las Malvinas, etc, etc, etc.                   

A modo de cierre

Es posible que a través de la lectura comparada de estos ejemplos y muchos otros, podamos acercarnos un poco más a aprehender el complejo fenómeno de la manipulación que realizan con todos nosotros los medios corporativos de comunicación de masas. La creación de una realidad virtual va más allá del mero uso del doble discurso, un recurso muy usado en política desde hace siglos (hago todo lo contrario de lo que digo, o acuso a mi adversario de las malas acciones que yo realizo, por ejemplo).

Posiblemente el origen de la realidad virtual esté en ese doble discurso, pero la modernidad le ha permitido desarrollar características totalizadoras y holísticas que van más allá de la linealidad del discurso oral o escrito. El poder del audiovisual, la combinación de la imagen móvil con el sonido, el desarrollo de las tecnologías digitales de comunicación y producción audiovisual, y hasta el desarrollo de los videojuegos, y por supuesto su acción hegemónica, son algunos de los factores que logran que el mensaje de los medios (cada vez más el “masaje” de Mc Luhan) se transmute en la transmisión e implantación en nuestras cabezas de una realidad virtual, producida a la medida de las necesidades de la dominación.

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